Dios mío que visión. No sé si es posible mirarte a los ojos incluso cuando extendiendo la crema por tu cara, haciendo círculos en tus mejillas y bajando hacia el cuello. Después tendría que seguir por tu espalda, pero oh vaya, hay algo apretando entre nosotros. Supongo que no queda más remedio que repose mi cara en tus pechos mientras sigo con la crema por la espalda y más y más hacia abajo...
Probablemente ahí sería cuando me desmayaría de la emoción jaja.